sábado, 10 de marzo de 2012

EL CHOLAZO


Heriberto se impacientaba porque el tránsito en la larga y estrecha callejuela, estaba más denso que de costumbre. Iba retrasado y tenía un importante examen de estadística en la universidad a la primera hora de clases. El profesor Nicodemo era muy estricto, sobre todo en cuestiones de horario. Ya se veía con un punto menos por el retardo. “¡Ñuélam…! Encima, este perol fallando”. En efecto, el cacharrito casi se le apagaba, tenía que estar acelerándolo para poder avanzar de a poco. En una de esas rabietas, aceleró fuertemente y escuchó un golpe seco en el frente del carrito. Como éste siguiera funcionando y no vió nada significativo, prosiguió. Sólo después de clases, se percató, por un condiscípulo suyo quien llamó su atención, del boquete que tenía la tapa del motor.
--¡Cóño chamo!, ¿y eso qué fue?, parece como si le hubieran dado un machetazo al capot de tu carro.
--¡Vértica, es verdad! Qué rraro. No sé que pudo causarlo.

De pronto recordó el ruido de la tarde y decidió abrir el cofre para revisar. Entre los dos miraron y remiraron.
--Compinche, lo único fuera de lugar que veo aquí dentro, es que le falta una parte al aspa del ventilador.
--Sí ho…, y como es tan viejito el pòbre cagajón, no tiene nada de anormal que se esté despedazando solo.
Camino de su casa reflexionó sobre la reacción que tuvo por el congestionamiento de tráfico y la falla de su vehículo. Permitió que la ira lo impulsara a hundir la “chola” más de la cuenta, lo que ocasionó el desperfecto en el carrito. “Pudo haber sido peor”, pensó.
Al otro día, llegó a su hogar y antes de ducharse para luego cenar e irse a dormir, quiso darle una hojeada al diario vespertino. Empezó, como siempre, de atrás adelante. Apenas miró la página de sucesos, se dejó caer sentado en un sillón como hipnotizado, con la mirada en ninguna parte. El periódico cayó al piso.
--¿Qué pasa m’hijito, por qué te pusiste tan pálido?
Su madre no recibió respuesta alguna. Recogió el diario y leyó:

En extrañas Circunstancias
FALLECE HOMBRE EN LA AVENIDA PANTEÓN
La policía informó que el infortunado se hallaba en el balcón de su apartamento, cuando fue derribado por un trozo de metal que inexplicablemente le golpeó a gran velocidad. El artefacto le destrozó la garganta produciendole la muerte de manera instantánea.
Héctor Estrada Parada.

6 comentarios:

  1. NEUROMANTE
    Hace 89 días
    Excelente relato con su dosis de humor negro. Muy bien. Saludos.

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  2. Calia
    Hace 2 días
    Muy bueno, no me esperé el final. Muchas veces detalles que pasamos por alto traen consecuencias que cambian todo. me encanto el detalle de leer el periódico de atrás para adelante. Excelente, felicitaciones!

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  3. Genoveva
    Hace 2 días
    Que buen relato cuanto daño se puede ocasionar a veces sin desearlo, muy bueno me encanto
    Un saludo Genoveva-.

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  4. DIANA
    Hace 2 días
    ¡Hola, Héctor! Mantienes un estilo propio y ello habla de singularidad, sin leer el autor sé que la producción te pertenece. No es fácil lograrlo, como siempre un gusto la lectura de tus publicaciones. Cariños.

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  5. Angel Gomez Ramos
    Hace 17 horas
    Hector, mucha imaginacion, logras mantener al lector en completa expectativa. Chamo, excelente.

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  6. VMONTEMAYOR
    Hace 1 hora
    Muy bueno, Tigre. Un abrazo.

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